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¿El microempresario debe financiar al grande? Algo no calza

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En este loco e injusto país, las grandes empresas, al contar con mayor poder negociador, logran imponer pagos con desfases inconcebibles para una empresa emergente.

Esto estrangula al pequeño emprendedor, provocando problemas de liquidez y muchas veces su quiebra. A modo de solución ha surgido la dinámica de pago a través del factoring, donde el proveedor obtiene el pago por adelantado a cambio de una comisión. Esta suerte de préstamo siempre es de cargo del proveedor, quien debe entregar el valor de su trabajo sin recibir pago, a veces por 6 meses, y para obtenerlo en un plazo razonable debe asumir el cargo del porcentaje de la comisión que el proceso de factoring le impone. Marx estaría indignado, pues ya no solo se genera la plusvalía, sino que además se posterga el pago legítimo por un servicio prestado más allá de lo razonable. Estos son privilegios a los que pueden acceder pocos, pues ¿usted cree que si la pensionada que compra en el supermercado a 12 cuotas pudiera pagar su primera cuota en 6 meses y sin interés, no lo tomaría? Pues claro, pero ocurre que no tiene el poder para imponer sus condiciones.

Un libre mercado en su nivel extremo genera un materialismo absoluto, con la consecuente pérdida de los valores morales necesarios para la configuración de una sociedad sana. La propiedad privada degenera en plutocracia; la autoridad, en esclavitud y opresión. Somos de la opinión que el rol del Estado debe ser proteger a los débiles, establecer las reglas del juego y, por ende, limitar el poder del mercado, que no genera igualdad de oportunidades, pues no fue el objetivo de su concepción.

Los mercados necesitan competencia y dinamismo, Chile no es la excepción. En dicho contexto, que en los mercados,  como en el océano, el pez más gordo se coma al más pequeño, es algo que debe dejar de ocurrir.

Nos parece insultante que el pequeño empresario sea el que tenga que esperar por su pago y para obtenerlo en un plazo razonable se le castigue con una comisión. Esto no solo entorpece la dinámica de mercado, favoreciendo a los grandes, sino que adicionalmente genera un incentivo perverso a que existan ciertas relaciones poco éticas y abusivas entre las grandes empresas y los dueños del capital financiero que proveen los pagos por adelantado. Es por esto que un ajuste a la Ley 19.983 es necesario.

Proponemos un ajuste a la dinámica en la que se utiliza el factoring, en donde el costo del financiamiento será absorbido por el pagador si es que la factura no pagada supera un plazo lógico. Entre 45 y 60 días parece un plazo razonable. Es decir, un pequeño emprendimiento será pagado a más tardar a 45 días desde la entrega. Si se deseara obtener el pago antes de dicho plazo, podrá utilizar el factoring de la misma forma en la que es utilizado hoy. Si es que la factura tarda una cantidad de días superior en ser pagada, la pyme podrá utilizar el factoring, con la diferencia de que el financiamiento del adelanto del pago irá a cargo del receptor de la factura (generalmente la empresa de mayor tamaño, que abusa de su poder negociador). De esta forma, la gran empresa tiene el incentivo a pagar en un plazo razonable, sin quitarle la opción de pagar a un plazo mayor si es que asume el costo asociado.

Nuestra propuesta no elimina el factoring, lo flexibiliza. Da opciones y libertad de asociación entre las pymes y las grandes empresas en condiciones más igualitarias, evitando así que la gran empresa asfixie al pequeño proveedor y permitiendo que el factoring siga siendo un recurso positivo para el emprendedor.

Fuente: http://www.elmostrador.cl/mercados/2017/06/06/el-microempresario-debe-financiar-al-grande-algo-no-calza/