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Renovar la ruta del liberalismo

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[Honduras] Ha arribado a sus 128 años de existencia la institución histórica más venerada del país, lo hace en medio de una crisis generalizada de la clase política, quien ha perdido la confianza de la ciudadanía por los yerros cometidos en el pasado reciente y por viejas y destructivas prácticas que no han permitido a los partidos, representar los intereses de las mayorías sino, los de cerradas cúpulas o de caudillos inmersos en el culto a la personalidad que han impuesto su voluntad a través del tiempo y que equivocadamente se aferran al poder que antaño tuvieron sin entender que es tiempo de darle paso a una nueva generación de hondureños que, con otra visión, han tomado las riendas de las instituciones partidarias, en especial en el Partido Liberal con el liderazgo renovador de Luis Zelaya.

Los retos para toda la clase política en general y para el PL en particular son grandes y riesgosos, implican modernizar el mensaje, la estructura, la capacidad tecnológica y organizativa de la institución, construir un mensaje de unidad pero de una unidad con lealtad al país, al partido y a sus estatutos, reglamentos y principios, a sus autoridades legítimamente constituidas, a sus bases a lo largo y ancho de la geografía patria que esperan madurez y consistencia de quienes les dirigen, requiere de la capacidad de negociación interna de nuestros líderes, de niveles de tolerancia y respeto por las ideas y planteamientos de otros, actuando bajo el manto de nuestra bandera y de lo que ha representado a lo largo de 128 años de historia.

Las crisis no son ajenas al PL, desde su fundación hemos vivido en ellas, cuando Policarpo Bonilla se enfrascó en un pleito con Manuel Bonilla por determinar quién sería el candidato presidencial del partido, de ahí surgió el PN y así en otras crisis hemos dado nacimiento a otros partidos y siempre hemos sabido superarlas y esta vez no será la excepción; cada quien debe aportar su granito de arena, desde la autoridad máxima hasta el último liberal, en el último rincón patrio devenimos obligados a buscar construir puentes de entendimiento entre todos, formas de explicarle a nuestros correligionarios los retos que tenemos en cada barrio, en cada aldea, municipio y departamento de Honduras y encontrar con ellos, las soluciones adecuadas para representar así sus anhelos y esperanzas.

Hay que entender que el relevo generacional es necesario y que no solo involucra cambio de caras, sino más bien de actitudes, de comportamientos y acciones, que para que algo nuevo nazca y persista algo viejo tiene que ceder y morir, en este caso, la vieja fórmula de hacer política es obsoleta y dañina para la institución, porque no le aporta nada más que conflictos, desavenencias y crisis al partido, los líderes históricos deben dar un paso al costado y ser los grandes consejeros y amigables componedores en los conflictos, sin estar pensando en obtener cuotas de poder o en formas de seguir mangoneando al partido desde afuera cuando la historia y el liberalismo nos reclama sacrificio y compostura hacia adentro e inteligencia y dignidad hacia afuera.

Muy respetuosamente hago un llamado al PN para que deje de seguir metiendo sus manos en los asuntos internos del PL, solo para proteger intereses mezquinos y a veces personales, de individuos cuestionados por sus actos reñidos con la ley, no les gustaría y no les gustará que alguien más decida por ellos cuando salga a la luz pública la crisis interna que tienen, respeten para ser respetados, atiendan a quienes legítimamente tienen el poder de nuestra institución, no a otros que buscan satisfacer sus mezquinas intenciones, aprendan ahora o paguen el precio después, están a tiempo.

Finalmente, un llamado a nuestra militancia, a la juventud en particular, para que se acerquen a la institución a prestar su concurso decidido por su engrandecimiento, por su adecentamiento, por su renovación institucional, por su modernización y organización, por su apertura inteligente a las nuevas tecnologías de la comunicación y la formulación de un mensaje claro, consistente, moderno y amplio que le llegue a las grandes mayorías pero en especial a sus iguales, a los miles y miles de jóvenes hondureños que han perdido la fe en la democracia, lo cual es peligroso, en las instituciones, en los partidos y en particular en el nuestro, las puertas están abiertas, las antorchas encendidas, las tribunas listas, la esperanza continúa, la marcha sigue y nuestro sueño liberal jamás morirá.

(*) Catedrático universitario. Secretario general del Partido Liberal.

Fuente: La Tribuna