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La revolución de la chaucha y la batalla de Santiago, los precedentes históricos de las protestas por alza de tarifas en el transporte

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En 1949 y 1957 el alza del precio de los pasajes del transporte público atizaron masivas manifestaciones populares que pusieron en jaque los gobiernos de González Videla y Carlos Ibañez del Campo.

Evasión Masiva. Este ha sido el concepto de las protestas desatadas por el alza en el precio del Metro, movilizaciones que han marcado la semana con crecientes manifestaciones de violencia que han alterado el normal funcionamiento del servicio. Todo ha decantado en el cierre de estaciones e incluso líneas completas del tren subterráneo.

Las masivas protestas han hecho recordar dos acontecimientos de la historia de Chile: la Revolución de la Chaucha y la Batalla de Santiago.

La revolución de la chaucha (1949)

En agosto de 1949, el Chile gobernado por Gabriel González Videla enfrentaba una compleja situación económica: el precio del cobre bajó, la inflación golpeó con fuerza y la población sufrió alzas en productos como la bencina, que subió de $3,9 a 5 el litro.

El 12 de agosto de ese año, las autoridades informaron que el precio del pasaje de la locomoción colectiva subiría de $1,4 a $1,6. Es decir, aumentaría $0,2 pesos o 20 centavos, el equivalente a una “chaucha”. La decisión provocó la ira de la población. “En ese tiempo 20 centavos era plata. Fue un estallido popular que no tenía cabeza ni dirigentes visibles. La gente salió a la calle y las movilizaciones prendieron como paja de trigo”, recordó en 2007 el escritor Volodia Teitelboim en las páginas impresas de La Tercera.

Estudiantes, obreros, empleados y dueñas de casa salieron a las calles el 16 y 17 de agosto. La consigna fue “Micros a un peso”. Los manifestantes comenzaron a lanzar ladrillos a los microbuses que circulaban, los que también eran golpeados con elementos como palos y fierros. Los tranvías también recibieron la furia de quienes protestaban por la subida de precio. El caos se apoderó de la capital.

La reacción del gobierno de González Videla fue sacar a la calle a las Fuerzas Armadas. En los enfrentamientos, fallecieron al menos cuatro personas y se estimó en un centenar la cantidad de heridos.

Como consecuencia de las protestas, el pasaje no concretó su alza y se mantuvo en el precio inicial. En lo político, González Videla debió modificar el gabinete, y la movilización sentó la base para la creación del Cómite Unido de Obreros, que sería un antecesor de la CUT.

La batalla de Santiago (1957)

El segundo mandato del presidente Carlos Ibáñez del Campo enfrentó una profunda crisis económica que, a pesar de las medidas tomadas por su gobierno, no lograban mitigarla. Por esta razón, el ejecutivo contrató a la misión Klein-Sacks, una comisión de economistas estadounidenses que propuso -entre otras cosas- que se congelaran los salarios y que se eliminara la fijación de precios en algunas áreas.

En este contexto de crisis, el gobierno tomó la decisión de subir el precio del transporte público. La ira de los chilenos se tradujo en que las principales organizaciones sindicales, encabezadas por la Central Única de Trabajadores, convocaron a una protesta para el 2 y 3 de abril de ese año.

Lejos de calmar los ánimos, la intervención policial derivó en que los manifestantes comenzaran a destruir locales comerciales, vehículos de transporte público, y otros bienes públicos y privados. Ante esta situación, Ibáñez del Campo resolvió suspender provisoriamente las sesiones del Congreso y decretó Estado de Sitio. Consecuentemente con esto último, varias unidades militares salieron a la calle al mando del general Humberto Gamboa.

Las tropas se unieron a la policía para enfrentar a los manifestantes. El saldo fue trágico: 18 muertos y un centenar de heridos.

¿Cuál fue el desenlace? Ibáñez recibió poderes del Congreso para perseguir a opositores, aunque su carrera política prácticamente quedó condenada por la conmoción provocada tras la muerte de los manifestantes.

Fuente: La Tercera