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El show de los que sobran: ¿vuelta de chaqueta de los alcaldes o miedo a perder la reelección?

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Por: Manuel Lobos Infante – Dir. Fundación Balmaceda

Intentan parecer que no son de gobierno, algunos incluso repiten frases de la izquierda, ¿será que su único norte es asegurar su reelección en las municipales de 2020?. Es la llamada revolución de los Alcaldes.
Alcaldes de derecha atacando a su propio gobierno, que piensan como derecha, conviven con la derecha, han ganado gracias a la derecha y hoy empuñan el brazo izquierdo juntos y abrazados con la oposición.

Hace años, por lo menos 30 que se viene hablando de una Constitución para Chile. A mediados de los 90, en nuestra tierna juventud a quienes nos referíamos al tema se nos tildaba de locos. Desde hace treinta años también hemos vivido y experimentado la desigualdad en Chile.

Lo curioso de todo esto es que luego del estallido social del 18 de octubre, a esta altura todo el mundo reconoce que en Chile existe una tremenda desigualdad y, es más, ahora casi todos de izquierda, centro y derecha, coinciden que necesitamos una nueva Constitución.

Casi toda la elite política haciendo mea culpa, pero ¿dónde estuvieron estos treinta años?, ¿anduvieron de vacaciones, se taparon los ojos? ¿No se dieron cuenta que cada día producto de su ceguera se estaba acumulando toda la rabia de Chile?
“Chile despertó” es la consigna actual de todos quienes queremos cambios reales y estructurales, y es evidente que Chile necesita una nueva Constitución. Hoy con toda la motivación de la ciudadanía es el momento de iniciar el camino institucional que nos dará una Constitución representativa, tan anhelado por todos los chilenos y legitimada en su origen y construcción.

La crisis social y de representatividad que estamos viviendo responde a la inconsecuencia y el descrédito de las autoridades que por inacción han contribuido al desplome de las instituciones.

Son más de 20 días en que las marchas pacíficas, las manifestaciones creativas, y los repudiables daños a la propiedad pública y privada no se han detenido. Y la única reacción de las autoridades ha sido más represión, tibias medidas y una incomprensible resistencia a mantener lo que más se puede este modelo de desigualdad.

Lo más triste de este espectáculo es que 170 alcaldes y concejales del país sin ningún pudor, ofrecen un ofertón de última hora, un plebiscito en 330 comunas del país para el próximo 7 y 8 de diciembre.

Con qué autoridad moral los alcaldes vienen a pontificar como si fueran los héroes de la administración y de los problemas de la gente, en circunstancias que han sido incapaces e ineficientes a la hora de administrar sus propios municipios. Los mismos que reconocieron que no estuvieron a la altura, muchos de ellos haciendo mea culpa, uno se pregunta, ¿dónde estuvieron todos estos años?

Resulta sospecho que los mismos alcaldes de derecha le arruinen la fiesta de plan Diálogos Ciudadanos que el Presidente de la República de su propio sector político venía preparando como la gran solución para salir de la crisis al estilo Macron, pero en versión chilensis. ¿Qué hay detrás de esto? ¿Será que realmente están interesados en las necesidades básicas de la gente o detrás de todo este show se esconde la miserable ansiedad de su reelección? Un botón de muestra de los tres alcaldes más mediáticos de estos últimos días.
Tuvo que esperar siete años como alcalde, más 4 de concejal para que lo conociéramos y se supiera que su comuna estaba superada por el narcotráfico, la delincuencia y la violencia después de la balacera al interior de un local ilegal de tragamonedas en Puente Alto. El alcalde Codina por más que quiso levantar su imagen a costa de fondos fiscales en el que se gastó $25 millones en gestión de redes sociales personales y además, contrató a una lobbista como funcionaria municipal todavía no se enteraba que su comuna estaba desatada. El alcalde Codina, esperó pacientemente que su comuna se llenara de narcotraficantes para aparecer ahora y proponer, como gran solución a todos los males de su comuna, un plebiscito.

En el municipio de La Florida el alcalde Rodolfo Carter mantiene una deuda de 20 mil millones de pesos por cheques protestados, aportes municipales no ingresados y cotizaciones impagas. Creerá que los vecinos de La Florida se sentirán más seguros si él en plena crisis social aparece en los medios y sin pudor mostrándose con chaleco antibalas. Pensará que la deuda de la cual no se ha hecho responsable y la violencia que enfrenta Chile se resolverá con un plebiscito?.

La privación de luz solar a miles de vecinos y los intolerables guetos en Estación Central, o el verdadero mercado persa de la droga en su comuna, ambos pudieron ser evitados si el alcalde Delgado hubiese presentado oportunamente el Plan Regulador. Cree que con un plebiscito le solucionará los problemas a los vecinos?

¿Hay un real compromiso por parte de los alcaldes? Les preguntaría a los alcaldes si sus hijos se atienden en la salud pública o si van a escuelas públicas de sus mismas comunas. ¿Ha experimentado alguna vez un alcalde que con su sueldo no alcanza a llegar a fin de mes? ¿Sabe lo que es pagar el supermercado en tres cuotas todos los meses para poder alimentarse? Es más, ¿los alcaldes viven en las comunas que ellos administran?

Es impresentable ver el oportunismo de la izquierda tratando de botar a un gobierno, que, si bien lo ha hecho mal, hay una institucionalidad que respetar y es la oportunidad para que la elite política demuestre que realmente tiene vocación de servicio público.

Pero aún más patético y vergonzoso resulta ver el show de los alcaldes de derecha, disfrazados de izquierda tratando de botar a un gobierno de su propio sector.
Y lo más irritable de todo esto es constatar que todos esos alcaldes tienen a sus comunas sumidas en las peores condiciones poco y nada han hecho en todos estos años a la cabeza de la municipalidad.
Pero lo peor de todo es ver a la izquierda y la derecha unidos por sus privilegios, manipulando la idea de convocar a un plebiscito de un día para otro, o mejor dicho de un mes para otro.
Los treinta años de abuso y desigualdad no se terminarán con el plebiscito de los alcaldes. No es ético jugar una vez más con la credibilidad de los ciudadanos, no los usen para asegurarse la reelección del próximo año.

¿Y después del plebiscito qué?, puede parecer solución, pero si los vecinos se dan cuenta que esto es un volador de luces, que finalmente a pesar de ser vinculante no será posible, las consecuencias pueden ser peores. Hay que cambiar la constitución no cabe duda, es lo que la gran mayoría de los chilenos queremos, pero ojo, ese trámite es de largo aliento, es un proceso institucional que requiere, nos guste o no, que el actual gobierno y los actuales partidos políticos diseñen un cronograma que nos permita tener una nueva Constitución de aquí a tres o cuatro años más.

 


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